Aumentan las protestas por mejoras salariales en Puerto Rico

San Juan. – Silbidos estridentes se mezclaron con tambores, panderetas y el golpeteo de cucharas sobre ollas cuando los empleados públicos cerraron las calles de la capital de Puerto Rico para exigir mejoras salariales y pensiones.

La multitud aplaudía mientras los manifestantes sostenían carteles que exigían salarios justos.

Es un llamado que ha resonado en todo Puerto Rico en las últimas semanas, y los empleados del gobierno y sus partidarios han salido a la calle, envalentonados por los miles de maestros de escuelas públicas que abandonaron las aulas a principios de febrero para exigir aumentos y mejores pensiones.

Las protestas se han multiplicado y el descontento social es uno de los mayores desafíos para el gobernador, Pedro Pierluisi, tras un año de mandato.

“El pueblo sacó a la Marina (de Estados Unidos) en Vieques. Sacó a un gobernador. Podemos hacer esto”, afirmó Abner Dumey, quien da clases de historia en la localidad norteña de Naranjito.

Los legisladores son los únicos empleados públicos del territorio estadounidense que perciben un incremento automático que ajusta sus salarios al costo de la vida. Los demás no han visto aumentada su paga en más de una década — de dos, en algunos casos — mientras la vida se encarece y la isla lucha por superar una larga crisis económica y una bancarrota gubernamental luego de huracanes letales, sismos y la pandemia del coronavirus.

Los reclamos de mejoras salariales

Las facturas de la electricidad y el agua son casi un 60% más altas en Puerto Rico que el promedio estadounidense. Los comestibles son un 18% más caros que en el territorio continental, aunque los costos de la atención médica y la vivienda, entre otros, son más bajos, según el Instituto de Estadística insular.

Marcia Rivera, una economista y socióloga centrada en investigar la pobreza y la desigualdad, dijo que los trabajadores gubernamentales están haciendo frente al incremento de los precios con los mismos salarios que tenían en 2008.

“La gente está harta”, afirmó.

Muchos empleados públicos tienen uno o dos trabajos adicionales para poder cubrir las cuentas.

Carlos Javier Vázquez, por ejemplo, es paramédico en la localidad montañosa de Barranquitas, y además da clases de medicina de urgencias y gestiona una empresa de ambulancias para ayudar a mantener a su esposa y a sus cuatro hijos. Es una vida agotadora e insostenible, apuntó.

Pero un paramédico en Puerto Rico percibe un salario base de 1.725 dólares mensuales, así que dijo que no tiene más opción. “Es extremadamente difícil sobrevivir con eso”, afirmó.

En un intento por sofocar las movilizaciones, el gobernador prometió a los maestros una subida de 1.000 dólares mensuales; apenas unos días después de que el 70% de ellos abandonasen las aulas como protesta a principios de mes. Unos días después, amplió la oferta a directores de escuela, a superintendentes regionales y a otros.