El “spoofing”, técnica utilizada por la red Discovery para estafar a estadounidenses

La red de ciberdelito desmantelada por la Operación Discovery estafaba a ciudadanos estadounidenses, esencialmente mayores de 60 años, a través de llamadas telefónicas, establece el Ministerio Público en su documento de solicitud de medida coerción.

Como “ciberdelicuentes”, expertos en tecnología y que manejan el idioma inglés, el órgano persucutor indica que para perpetrar las estafas adoptaron la técnica caller ID spoofing o suplantación de identificador de llamadas.

El spoofing consiste en usurpar una identidad electrónica para ocultar la propia identidad y así cometer delitos en Internet. Es un tipo de estafa en la que un delincuente disfraza una dirección de correo electrónico, un nombre, un número de teléfono, un mensaje de texto o la URL de un sitio web para mostrar y convencer a un objetivo de que está interactuando con una fuente conocida y confiable.

Bajo este mecanismo la red redireccionaba los números telefónicos y simulaban falsamente un código de área americano para ejecutar el plan fraudulento con sus operaciones ilícitas sin ser descubiertos.

En la red, el spoofing era utilizado de la manera siguiente:

·         El atacante, busca enmascarar su número, inicia sesión en el sitio web del proveedor de servicios de spoofing y proporciona la información de pago.

·         Una vez dentro del sitio, provee su propio número -generalmente perteneciente a una tarjeta prepaga adquirida sólo con propósitos maliciosos-, el número de la víctima, y la identificación falsa a ser mostrada a esta última.

·         El proveedor entonces llama al atacante al número suministrado, llama a la víctima, y luego unen ambas comunicaciones junto con la información ilegítima.

·         El destinatario de la estafa ve la identificación falsa, contesta la línea, y es comunicado directamente con el atacante, todo esto según la explicación del Ministerio Público en el documento.

Lograda la conexión con la víctima, entra en máxima ejecución de sus funciones el abridor, que es la persona que comete la estafa de manera inicial.

“Informa de manera engañosa una situación de emergencia, preocupación, de alarma, de presión psicológica, en la cual hace que la víctima rápidamente acceda a conseguir el dinero y depositarlo a la estructura criminal, en la modalidad de transferencia”.

Luego entran a la escena los cerradores, según el MP estos son los que vuelven a contactar a la víctima vía telefónica, muchos de ellos pasándose por miembros del FBI o abogados, para confirmar la situación y que se deposite el dinero lo más antes posible.

Al hacerse pasar por autoridades federales amenazaban a las víctimas de ser enviadas a prisión si no realizaban un pago a una cuenta o dirección de la red que siempre estaba a nombre de un tercero, especifica el expediente.

“Infundían terror a personas decidiéndoles que podían secuestrarlos a ellos y su familia. Esto les garantizaban que las víctimas pudieran depositar altas sumas de dinero en dólares, logrando así el resultado del crimen”.