Junot Díaz: “Si tengo un idioma literario es el silencio”

Un escritor “súper lento”, se confiesa, que empezó en sus veinte a ser tan rápido que escribió una obra en tres meses y hoy, a los 52 años, ha sido “tres o cuatro escritores diferentes”. Que se levanta a las 5:00 de la mañana para escribir “antes de tirarme al mundo” y lo hace desde un idioma más allá del que usa “muy mal hablado” entre el inglés y el español: el silencio.

“Si tengo un idioma literario es el silencio”, asegura durante un conversatorio con el escritor Keysi Montás, trasmitido a través de las redes sociales con los auspicios del Ministerio de Cultura el pasado domingo 28 de noviembre como parte de la inauguración de la Feria del Libro de Bahoruco (suroeste), que se celebró de manera virtual y semipresencial hasta ayer, 6 de diciembre.

“Me críe en una familia donde tenía un padre que él no hablaba tanto y había muchísimo silencio en la casa y me di cuenta que la gente estaba comunicando muchísimo entre las palabras y entre las oraciones. Y en esos ratos calladitos, en esos momentos tranquilos, había mucha comunicación y como niño eso me interesó”, expresa Díaz, ganador del Premio Pulitzer 2008.

Y esta experiencia fue un eje al momento de decidir el contorno de su trabajo como escritor. “Me dije que el idioma que quería utilizar será el silencio. No es el inglés, ni el español, ni el spanglish. Quiero escribir cuentos y novelas desde el silencio, en esos espacios vacíos donde las cosas más importantes suceden. Y cuando tomé esa decisión es ahí cuando empecé a arrancar como escritor”.

Querer y criticar

En algún momento las conversaciones o entrevista con Junot Díaz, también profesor de escritura creativa en el Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT, por sus siglas en inglés), desembocan alrededor de su ser y estar en la diáspora dominicana en Estados Unidos, y esta vez no fue la excepción. Las primeras preguntas de Keysi Montás giraron sobre este tema.

Entre los que “no quieren saber nada de República Dominicana” y los que son “súper dominicanos”, Díaz se identifica con un “me siento normal”. “Uno puede criticar y también querer. Querer y criticar pueden vivir juntos, como una pareja loca, pero es así”, señala.

En torno a su identidad como dominicano, el destacado escritor parte de su experiencia familiar de migración, con padres que vivieron una parte importante de sus vidas en República Dominicana. “Siempre hay un problema de dónde somos, quiénes somos, de nuestras raíces. Si somos dominicanos o no. De veras, es una de esas preguntas que siempre me ha interesado como artista”.

“Dicen algunos que los miembros de la diáspora no son dominicanos, ta bien, llénate de ese pan, ta jevi, pero hay otras comunidades que dicen lo opuesto y yo prefiero andar con esa comunidad, que entiende que ser dominicano es algo muy complejo, muy complicado. Tenemos inmigrantes en República Dominicana que aunque han venido de otros países ahora pertenecen a República Dominicana”, explica y zanja la cuestión con el vaivén de la temporalidad.

“Cuando uno está vivo dicen una cosa, y cuando uno está muerto dicen otra. Si ganas premios dicen una cosa, si no ganas ningún premio dicen, mierda, otra. Si yo estoy en Santo Domingo dicen una cosa, si estoy en Washington Heights, otra. Entonces, me interesa como artista, pero como persona no voy a decir que no me interesa mucho, pero he vivido muchos años debajo de esa pregunta y creo que es una pregunta que, bueno, lo dejo ahí por ahora”.Miedo de lo que viene

Al responder preguntas sobre el estado actual de la política en Estados Unidos, luego de las elecciones del pasado 3 de noviembre, se expresa feliz, pero reflexiona más allá de la celebración por la salida de Donald Trump y manifiesta un posible temor por lo que podría suceder en un país donde “parece que la mitad está de luto y la otra mitad está celebrando”.

“Estoy contento, estoy feliz, qué bueno que lo hemos botado, qué bueno que él se va, pero también entiendo que ese sistema que creó este loco no ha cambiado. Ahora botamos a estos tipos, pero viene otro Trump pronto”, considera.

Entiende que se necesita cambiar el sistema que logró que alguien como Trump llegara a ser presidente, y que incluye “a gente poderosa y cruel que no le gusta nada la democracia, que no quiere soltar ni tres cheles para el pueblo y prefiere que la gente se vuelva media loca con estas ideologías que son completamente brutas”.

“Claro, contentísimo, pero lleno de mucho miedo de lo que viene, de lo que será el próximo”, apunta.

También hablo de las pérdidas y cambios durante la pandemia del nuevo coronavirus. “Sé que todavía estoy pensando mucho en la gente que he perdido en estos últimos años. Perdí una hermana, mi hermana mayor, murió muy muy joven. Murió mi mejor amigo que vivía en la República Dominicana, todavía lo extraño muchísimo. Creo que cuando me quite esta máscara del COVID todavía, ojalá que llegue más rápido que tarde, creo que voy a estar en este luto”.“Una novela rarísima”

Al retomar el tema literario, Junot Díaz dice que actualmente está escribiendo “una novela rarísima”. “Cuando digo rarísimo, significa súper rarísimo. Creo que solo dos o tres personas en el mundo les va gustar leer esta mierda, pero ta bien. Tú tienes que escribir lo que te toca. No puedes negar ni rechazar lo que te inspira”.

Sin dar más detalle de su “rarísima novela”, Díaz también señala al responder a los que siguieron la transmisión en vivo por la plataforma Zoom sus actuales lecturas. “En estos últimos meses estoy leyendo mucha historia, no literatura”.

Uno de los participantes en el conversatorio le pregunta sobre cómo lograr internacionalizar la literatura dominicana. Junot responde, “nosotros primero tenemos que invertir en nuestros artistas jóvenes. Estos gobiernos no van a soltar los cheles y cuando lo sueltan es a los lamben sacos del partido. Necesitamos concursos que no sean corruptos, que tengan jueces que valgan la pena, que no le van a regalar el premio a alguien conocido, que esté conectado. Necesitamos una cultura literaria más independiente. Tenemos editoriales, editores, escritores y talleres que están tratando de crear esa cultura literaria, pero necesitamos más”.

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