Volodímir Zelenski: de actuar en TV como presidente a ser mandatario

La vida trae a veces insólitas coincidencias. Eso fue precisamente lo que le pasó Volodímir Zelenski, quien antes de ser el presidente que está encarando la invasión de las tropas rusas –y quien se le ha parado firme a Vladimir Putin– era un actor de comedias que se hizo famoso en el 2015 en su país al protagonizar la serie de televisión Servidor del pueblo, en la que se metía en la piel de un profesor de escuela que se convierte en el presidente casi de manera accidental.

En la ficción, su personaje Vasyl Petrovych Holoborodko es un profesor de historia que es grabado mientras revelaba un categórico mensaje contra la corrupción del gobierno.

Tras viralizar esa opinión, el pueblo ucraniano se siente identificado y convierte en el máximo líder al indignado académico. Cuatro años después, la comedia se puso seria cuando Volodímir Zelenski fue la cabeza de un movimiento político creado a partir de la serie, que lo llevó de la ficción a la política y al poder en la vida real.

El comediante sin experiencia política arrasó en las votaciones y derrotó a su contrincante Petro Poroshenko con el 73,2 % de los votos. Parecía ofrecer un nuevo aire al ámbito de poder de su nación.

Nació en la ciudad central de Kryvyi Rih, en una familia judía; se graduó de la Universidad Económica Nacional de Kiev con una licenciatura en Derecho, pero nunca ejerció esa profesión.

En su adolescencia descubrió que tenía talento para el humor y que conectaba muy bien con la gente en ese terreno. En 1997 ganó un concurso de comedia en televisión y comenzó a labrar su fama en el entretenimiento.

Pero su idea cuando se lanzó a la presidencia fue darle muerte a la política tradicional. Se apoyó en los mismos elementos que hoy usa para difundir sus mensajes en plena guerra: las redes sociales, los videos grabados por él mismo para conseguir una comunicación más directa con la gente. Su rival de ese entonces (Poroshenko) se burló de su uso del ucraniano, ya que la lengua materna de Zelenski es el ruso.

Aunque algunos no le tenían tanta confianza, hoy Zelenski, de 44 años –casado con Olena Zelenska y con dos hijos: Aleksandra, de 17 años, y Kiril, de 9 años–, es considerado por una buena cantidad de ucranianos como un héroe que ha sido capaz de comandar una ofensiva contra la potencia rusa. Reapareció en televisión no para hacer reír, sino para preparar a los ciudadanos para la guerra; rechazó salir de Ucrania mientras criticaba a los países por “haberlos dejado solos” al inicio del conflicto.

Asimismo, dejó la corbata yse vistió de verde militar asumiendo su papel de inesperado jefe de batalla ucraniano cuyo tono ha estado enfocado en mensajes emotivos, cargados de patriotismo encendido y recalcando un halo de valentía –para quienes ahora lo siguen sin dudar– al no dejarse doblegar por Vladimir Putin. Ha sabido apoyarse en sus habilidades ante la cámara y las comunicación visual para enviar conmovedores testimonios a través de las redes sociales.

Ha sacado su Churchill interno (…) tiene puntos en común con él: como su increíble valentía personal, la capacidad para conectar con su pueblo y su intransigente creencia en la victoria final. 

El 25 de febrero, el día después del inicio de la ofensiva, apareció en un video en el exterior del palacio presidencial rodeado de sus consejeros para contrarrestar las informaciones de que había huido.

“Nuestros militares están aquí, los ciudadanos, la sociedad, estamos todos aquí, defendiendo nuestra independencia, nuestro Estado. Y así seguirá”, dijo entonces. Ojeroso, pero sonriendo por momentos, sin chaleco antibalas o casco.

“Rusia atacó vilmente nuestro Estado (…) tal como lo hizo la Alemania nazi durante la Segunda Guerra Mundial”, recordó en otra de sus intervenciones. “Rusia está en el camino del mal”, también recalcó.

Hoy, en las desoladas y destruidas calles de Kiev, algunos ya lo denominan como el mejor presidente que ha tenido Ucrania hasta ahora.

El historiador y profesor invitado del Departamento de Estudios de la Guerra del King’s College de Londres, Andrew Roberts, lo compara con el liderazgo del ex primer ministro británico Winston Churchill durante la Segunda Guerra Mundial.

“Ha sacado su Churchill interno (…) tiene puntos en común con él: como su increíble valentía personal, la capacidad para conectar con su pueblo y su intransigente creencia en la victoria final”, explicó.

A su vez, el filósofo francés Bernard Henri Lévy alabó en el Journal du Dimanche “su humor, que no lo abandona ni aunque le lluevan los misiles”.

Dejó la corbata y se vistió de verde militar asumiendo su papel de inesperado jefe de batalla ucraniano. 

Zelenski le recuerda a otros luchadores por la libertad que “aprendieron a hacer la guerra sin amarla (…). Este hombre se ha convertido en la pesadilla de Putin. Si le enviamos las armas, aviones y defensas que tanto necesita, puede convertirse en el hombre que acabe con él”, añadió acerca del comediante proeuropeo que dijo una vez que ha hecho todo lo posible para hacer reír a los ucranianos y que ahora deseaba “hacer todo lo posible para que no lloren” y que en este momento tiene el papel más serio de toda su vida.