27 de mayo de 2026 4:15 PM

Alimber Santa tras 2 innings perfectos y cerrar juego sin hit: «No pensé en el no-hitter»

El debutante Alimber Santa inscribió su nombre con letras de oro en los libros de historia de las Grandes Ligas, al sellar con un dominio absoluto el primer partido sin hits ni carreras del negocio en casi dos años.

En una audaz decisión del dirigente Joe Espada, el azuano de apenas 23 años fue enviado al montículo en la octava entrada para hacer la primera aparición de su carrera en Las Mayores bajo el escenario de mayor presión imaginable. Y el resultado no se hizo esperar. Logró retirar de forma perfecta a los seis bateadores que enfrentó.

La magistral actuación de Santa, coronó una joya monticular combinada en la que los Astros de Houston aplastaron 9-0 a los Vigilantes de Texas en el Globe Life Field.

“Todo estaba bajo control en el bullpen. Solo sentí algo de adrenalina, pero traté de calmarme y recordar hacer lo mismo que venía haciendo en las ligas menores. Sabía que estaba en juego el no-hitter, pero intentaba mantener la calma. Me concentré en tirar strikes, y no pensé en el no-hitter”, aseguró Santa tras el partido.

Santa unió sus esfuerzos a los del abridor japonés Tatsuya Imai, quien lanzó seis episodios inmaculados, y al zurdo Steven Okert, encargado del séptimo inning, para registrar el «no-hitter» número 18 en la rica historia de la franquicia de Houston, incluyendo postemporada.

De acuerdo a los datos históricos provistos por Elias Sports Bureau, Santa se convierte en apenas el segundo lanzador en toda la historia de las Grandes Ligas que participa en un juego sin hits el día de su debut. Santa emuló la marca impuesta por Bumpus Jones con los Rojos de Cincinnati, un récord que se había mantenido en solitario desde el lejano 15 de octubre de 1892.

El histórico momento sufrió un breve retraso de unos segundos debido a que el bateador retó la decisión mediante el sistema de revisión automatizado de conteo de bolas y strikes (ABS), el cual ratificó el ponche.

Santa, quien llegó al equipo grande tras registrar una efectividad de 1.42 en Triple-A con Sugar Land, guardó celosamente en su guante la pelota del último out, el recuerdo tangible de una noche que jamás olvidará.