30 de julio de 2026 5:20 PM

Vengan en nuestro auxilio: La Nueva Jerusalén paraliza centro de diagnóstico desmantelado y exige intervención urgente del presidente Abinader y el SNS

Santo Domingo. – En una manifestación pacífica pero contundente, residentes, dirigentes comunitarios y directivos de la junta de vecinos del sector La Nueva Jerusalén paralizaron las inmediaciones del Centro de Diagnóstico Fe y Esperanza, lanzando un dramático clamor para que el Gobierno Central acuda en auxilio inmediato de esta golpeada comunidad.

Los manifestantes hicieron un llamado directo e impostergable al presidente de la República, Luis Abinader, y al director del Servicio Nacional de Salud (SNS), Dr. Julio Landrón, para que intervengan personalmente y constaten el estado de abandono de una obra que cumple cerca de dos años fuera de servicio tras un alegado proceso de remodelación inconcluso.

Atención médica reducida a una carpa e infraestructura destruida
Los comunitarios denunciaron que la infraestructura física del centro se encuentra «demolida por dentro», con filtraciones sin reparar y desmonte total de sus plafones. En contraste con la promesa de modernización, la atención de salud para miles de familias quedó reducida a una pequeña carpa instalada en el patio exterior.

En ese espacio improvisado, un limitado personal de cuatro o cinco profesionales intenta brindar consultas generales de apenas cinco minutos por paciente, careciendo de insumos básicos y sin capacidad de respuesta diagnóstica para adultos mayores, embarazadas y niños.

Durante la jornada, la dirigencia comunitaria integrada por Higinio Espino Villar, Mercedes de Jesús, Santana Rosario, Gregorio Martínez, Yokasta Asención Ramírez y Santana Ventura, junto al presidente de la Junta de Vecinos expresó su profunda preocupación por la desaparición de la utilería médica de alta tecnología con la que operaba el centro. Equipos para mamografía, radiografía, análisis de laboratorio, odontología, ginecología y pediatría ya no se encuentran en las instalaciones.

«Este centro lo obtuvimos con años de lucha social. Nos prometieron arreglar una filtración y lo que hicieron fue demolerlo por dentro. Nos atienden en una carpa en condiciones deplorables y no sabemos dónde están los equipos de alta tecnología que pertenecen a nuestra comunidad. Le pedimos formalmente al presidente Luis Abinader y al Dr. Julio Landrón que vengan en auxilio de La Nueva Jerusalén antes de que ocurra una tragedia mayor» expresaron con indignación los voceros comunitarios Higinio Espino Villar y Mercedes de Jesús.

Asimismo, cuestionaron la ineficiencia de la administración local del centro, señalando a Félix Félix como «un funcionario infuncional», al tiempo que instaron a las autoridades centrales a fiscalizar la cadena de contratistas a cargo de la obra.

Entre las revelaciones de la protesta, los dirigentes Santana Rosario y Gregorio Martínez sugirieron que el cierre prolongado del centro podría responder a intereses particulares. Explicaron que una estación de servicios de combustible que permaneció inactiva durante más de cuatro años por razones de seguridad biomédica, reabrió sus operaciones de forma sorpresiva pocos meses después de que el centro fuera clausurado por «remodelación», acción que tildaron como una maniobra en perjuicio de la salud colectiva.

La comunidad de La Nueva Jerusalén reiteró que, aunque mantienen su postura pacífica, la paciencia del sector se está agotando ante la falta de soluciones reales. Advirtieron que continuarán movilizándose hasta que el presidente Abinader y las autoridades del SNS se apersonen en el lugar, restituyan los equipos médicos y reabran formalmente el Centro de Diagnóstico Fe y Esperanza.